El país requiere de una estrategia de ahorro y educación energética que nos convierta en una economía eficiente en el uso de la energía. Ahorro, según el Diccionario Manual de la Lengua Española es la parte de los ingresos de un individuo o nación que no ha sido dedicada al consumo. En la economía es una condición necesaria pero no suficiente de la inversión.
A partir de la compleja situación energética que vive Cuba, varias son las medidas adoptadas por el gobierno para incentivar el ahorro y garantizar el dinamismo de la vida interna del país, entre ellas las relacionadas con las modalidades de trabajo. Directivos del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, aclaran dudas referentes al teletrabajo. El Gobierno cubano adoptó varias medidas ante el déficit de combustible producto de la agresión económica de Estados Unidos. Las autoridades señalaron que ninguna de las acciones son improvisadas y obedecen a evaluaciones de meses con el fin de minimizar las afectaciones en el servicio eléctrico nacional.
Sin energía eléctrica no sería posible la sociedad moderna. El confort y el avance alcanzados serían imposibles sin su empleo. Mientras más se desarrolla la humanidad, más dependiente se hace de tecnologías que requieren del uso de la electricidad.
Hace poco más de cien años, cuando comenzó a expandirse el servicio eléctrico, su disfrute era algo extraordinario. Hoy es tan natural disponer de electricidad, que solo apreciamos su importancia cuando ocurren los indeseados apagones, ya sea por causas meteorológicas como el paso de ciclones o por fallas en el servicio, debido a interrupciones en las unidades de generación o en las redes que llevan el «fluido eléctrico» hasta nuestras viviendas, centros de trabajo, de recreación, de estudio u otros.
El 98 por ciento de los hogares cubanos tiene acceso al servicio eléctrico. De acuerdo con cálculos del autor a partir de datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, el consumo promedio de electricidad de cada cubano en el 2007 fue de 1 490 kwh. Disponer del servicio y pagarlo no da derecho al despilfarro. Tampoco hay derecho a malgastar la electricidad en nuestros puestos de trabajo. Al contrario, usarla racionalmente es un deber social y una muestra de educación energética. Consumir con racionalidad.
El ahorro de energía eléctrica no nos impone limitar el crecimiento económico y social de nuestro país. Se debe usar la electricidad consciente y responsablemente, aplicando las medidas indicadas en dependencia de la necesidad de ahorro que exista.
